Día del Sociólogo y la Socióloga

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Día del Sociólogo y la Sociólogoa

En su reunión de este miércoles 29 de junio, el directorio del Colegio de Sociólogos y Sociólogas de Chile ha tomado el acuerdo de instituir oficialmente el Día Nacional del Sociólogo y la Socióloga, que desde este año se celebrará cada 24 de noviembre.

La fecha conmemora la creación del Colegio, en 1982, que junto a sus objetivos gremiales y profesionales, nació con la finalidad de brindar apoyo y protección a las y los profesionales de la disciplina en época de dictadura. Se trata de hacer memoria de este hito fundacional, que aconteció en un momento histórico muy dramático y complejo para las ciencias sociales, la sociología y el país en general.

Con la instauración de este día se espera contribuir a dignificar y visibilizar el aporte de sociólogas y sociólogos al país, a que se reconozcan su rol y derechos laborales, así como la contribución de la sociología al desarrollo y transformación de la sociedad chilena.

El Directorio del Colegio espera que cada socióloga y sociólogo, los centros de docencia e investigación, y los organismos públicos, privados y de la sociedad civil que cuentan con profesionales de nuestra disciplina, se comprometan y faciliten desde el 24 de noviembre de este año, la celebración del Día del Sociólogo y la Socióloga en Chile.

Desde ya invitamos a todos y todas nuestras colegas al encuentro que realizaremos para iniciar las celebraciones de este día, el 10 de noviembre próximo en la Biblioteca Nacional.

Convocatoria Presidencia. Elecciones 2015

Queridos y queridas colegas,

El 28 de noviembre realizaremos elecciones de nuestro colegio.

Nos hemos reactivado como colegio para defender nuestra profesión, para ser un lugar de acontecimiento, de encuentro y por qué no, también de desencuentros y disensos. Para ser sujetos activos en esta historia de la que todos y todas somos parte: los que ya no están, los que llevan ya un tiempo y las y los nuevos colegas. No ha sido una tarea sencilla, pero no por ello abandonaremos nuestras porfiadas convicciones y seguiremos impulsando las acciones que son cruciales para decir “seguimos”. Seguimos buscando la asociación de quienes trabajamos con asociaciones, investigamos asociaciones. Es, pensamos, el derrotero de estas tres directivas que han existido desde el 2012.

Algunas y algunos creemos que la asociación de sociólogas y sociólogos debiese permitir re-significar el quehacer de las ciencias sociales. La sociología entendida no como simple observadora indiferente “neutral” y “objetiva”, sino como crítica movilizadora, agente de cambio social. El colonialismo del saber requiere dominados para dominar. Entender la sociología como enunciaba Bourdieu: un deporte de combate, plantea un escenario desafiante, uno de búsqueda permanente de su posicionamiento y actualización teórico-empírica, capaz de someter a examen crítico las certezas comunes, las de la ciencia normal y la de la propia teoría social.

Preguntarnos en un espacio común, ¿Qué rol tiene la sociología como profesión y como oficio en los procesos de cambios sociales y en la reproducción de los sentidos comunes y del orden institucional?¿Qué labor debiesen cumplir los colegios profesionales en estos parajes contemporáneos? En particular ¿Qué labor un colegio de sociólogas y sociólogos como el que seguimos intentando promover, a pesar de los pesares? 
No sólo somos una institución legal y formal, me parece necesario poner énfasis en que también hemos atendido a nuestra condición de personas, ciudadanos, trabajadoras y trabajadores, e incluso nos parece necesario cultivar y promover la amistad gremial, necesaria en cualquier tipo de asociación.
Es ante escenario, desafiante e incierto, que les invito a participar de estas nuevas elecciones, a votar, a presentarse como candidatas y candidatos para el Directorio y a difundir esta convocatoria. Espero que en estas votaciones la voz femenina se haga presente, pues las mujeres tenemos mucho que decir y visibilizar desde nuestra profesión. Hago un llamado a las y los jóvenes recién titulados/as a “tomarse” este espacio, a motivarse y a construir juntos/a, a nuestras y nuestros colegas que tantos años han servido a la profesión decirle que las y los necesitamos, requerimos de vuestra experiencia para levantarnos no sólo como colegio, si no, como presente y futuros profesionales.

Agradezco la confianza,

Saludos Catalina Ramírez Pino

Presidenta Colegio de Sociólogos y Sociólogas de Chile

 

 

Para colegiarse visite ​http://colegiodesociologos.cl/inscripcion-2/

La elección se realizará el día 28 de Noviembre de 2015 en Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Avenida Ignacio Carrera Pinto 1025, Ñuñoa, Sala de Consejo

 

POR QUÉ EL COLEGIO

Por qué el Colegio de Sociólogos y Sociólogas de Chile.

colegio conversatorio

 

perfil16julio2014

Por Marcelo Astorga Veloso.

Estudiante de Doctorado en Ciencias Sociales Universidad de Chile.

Miembro del Directorio del Colegio de Sociólogos.

No somos trabajadore/as. ¿O sí?

¿Qué hace un socióloga/o?. Responder esta pregunta en medio de un asado tiene varias alternativas. Para el caso que nos convoca, la cuestión es por qué nos cuesta asumirnos como trabajadora/es. Seamos consultora/es, asesora/es, científica/os, académica/os, funcionaria/os, sistematizadora/es, etc. la cuestión es pensar el cómo estamos inmersos en la organización social del trabajo al que concurren alrededor de 7 millones de chileno/as. ¿Qué lectura como Gremio podemos hacer ahí?.

La dispersión de la identidad trabajadora abstracta en intelectual y manual, hace caso omiso de nuestra real jornada laboral, en el que las formas contractuales (planta, contrata, honorarios e informalidad) son parte efectiva de un modelo de relaciones laborales.  Modelo que no ha tenido cambios desde 1979. Sólo un 12% de los trabajador/es en Chile está sindicalizado y el 78% gana menos de $500.000. ¿Tenemos una responsabilidad en ello?.

En un escenario de profunda e injusta desigualdad razones hay para confundirnos, en Chile probablemente la mayoría de los socióloga/os suele pertenecer al 10% más rico, en el que más menos, se comparte el nicho de la llamada élite profesional. ¿Posición contradictoria?,¿alto status pero sin propiedad?. Puede ser, el punto es cuándo y cómo lo real (ahí donde se golpean las cabezas) nos asalta de improviso con sus alertas: derechos laborales, salud, pensiones.  ¿Tenemos como gremio y cientistas sociales algo que decir?. Todo indica que sí.

 

La pasiones tristes y la sociología gremial.

Algo ocurre en nuestros grupos, una queja recorre persistente como un loop cada reunión, congreso y seminario apropiándose del ethos gremial. Informes del Pnud sobre la sociedad chilena nos dicen que un 63% declara dificultad para organizarnos, 91% desconfía del otro si este es extraño, 87% ve poco probable en recibir ayuda ante una agresión y que, respecto a ser feliz, un 84% declara que ello depende de lo que uno mismo haga y de su suerte. Y Boston.

La reunión sociológica tiene aspectos regresivos y proyectivos. Un tono de reclamo con la certeza de un destino de frustración. Un malestar congelado y un destino de sometimiento. Una culpa. Algo de esto hay, más en lo viejo que en lo nuevo, más en el norte que en el sur, más arriba que abajo. Habrá que ver.

Spinoza decía que las pasiones tristes son un nicho de melancolía y culpa que desprenden el deseo y la potencia de obrar. En éstas finalmente todo se reduce a un ilimitado esfuerzo por evitar el peligro.  ¿Qué pasiones convocan al gremio? preguntaba un estudiante hace unos días. ¿Qué pasiones queremos?.

No somos una familia.

Y qué bueno. Ni padres, ni hermanos, ni hijos. Podemos hacer un Colegio que no sea una familia ni ésta “la célula de la sociedad”.  Si hay algo que es preciso declarar es la necesidad de diferir sin competencias y cooperar sin sumisión. Vale la preocupación, somos parte de una sociedad chilena en el que el sentido común declara lo siguiente:  La obediencia y el respecto a la autoridad son las primeras virtudes que hay que enseñar a los niños (85%), Para que hagamos bien nuestro trabajo, es necesario que patrones y jefes nos indiquen cuidadosa y exactamente qué es lo que debemos hacer y cómo (74%), Más que discusiones entre nosotros, lo que necesitamos es un jefe (53%).

¿Qué planes tenemos?. Les invitamos a un Conversatorio este jueves 23, a las 19.00 hrs. al 8º Congreso de Sociología en la Sede de la Universidad Central de Chile ciudad de la Serena.

colegio conversatorio

CULTURA ACADÉMICA Y FUTURO DE LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA

Sin cultura académica no hay reforma que salve a la universidad pública, pero ¿se puede reformar la cultura universitaria?

Jorge Gibert

Por Jorge Gibert G.

Académico Universidad de Valparaiso.

Miembro del Directorio del Colegio de Sociólogos.

Esta columna la escribo en el marco de las discusiones que se están dando entre los miembros del Colegio y su Directorio.

Hay dos conjuntos de hechos que los analistas ignoran, por no decir esconden, y que la discusión pública debería considerar a la hora de debatir sobre el futuro de la educación universitaria en Chile.

El primero es que sin investigación no podemos hablar de universidad. Una institución educativa terciaria que no hace investigación debe ser considerada centro de educación técnica o, en el peor de los casos, instancia civilizatoria o propedéutica al estudio de nivel superior (cuestión que debería ser responsabilidad de la enseñanza secundaria, pero que por diferentes razones ha sido asumida por algunas universidades). Desde un punto de vista doctrinal y también práctico, la calidad de las universidades se mide a nivel internacional de acuerdo a parámetros de investigación. Así, si queremos reformar la universidad para lograr una educación de calidad, los esfuerzos deberían orientarse a la investigación. Es un hecho que desde la creación de universidades en Chile, con la Universidad Santo Tomás en 1622, la actividad de las instituciones se ha centrado en proveer de funcionarios, primero para la administración de la Capitanía General y ahora para la sociedad del conocimiento. La investigación científica en Chile ha sido un accidente escaso, que ha surgido a pesar de las condiciones institucionales. Además, con ingenuidad, se ha tendido a pensar que basta con financiar proyectos para aumentar la creatividad científica. Pero la historia y los números han demostrado una y otra vez que se puede invertir a tasas muy altas y apenas elevar algo los números. Los estímulos presupuestarios no han mejorado el desempeño de la actividad creadora, característica de la institución universitaria moderna. No es un asunto de dinero, sino de ambiente creativo.

El segundo factor es el institucional, especialmente la dimensión participativa. Se tiende a creer que las reformas universitarias en América Latina deben seguir el ejemplo de Córdoba, en 1918. Nada más alejado de ello. Ningún proceso de reforma universitaria desde las bases ha sido exitoso, pues ninguno logró establecer una universidad de estándar internacional. Cada vez que nos hemos acercado a ello, ha sido por procesos desde arriba hacia abajo: U. de Brasilia, los institutos de la UNAM o U. de La Plata. En la universidad pública, los gobiernos corporativos de las universidades están capturados por los políticos locales y sus partidos; mientras que en las privadas, son cautivos de intereses empresariales. Las pocas universidades medianamente serias en Chile han logrado equilibrar estos factotum con peso académico: es decir, con una masa crítica que es suficiente en número como para iniciar una reacción y lograr partir el núcleo de la mediocridad. Indudablemente, nadie dice que no debe hacerse política universitaria. Sin embargo, el resultado de este quehacer no ha fortalecido la universidad, por lo que es razonable pensar que la participación política al interior de la universidad es puramente política y, desde ese punto de vista, siempre ha servido a intereses externos. En algunos casos, prestando un servicio al país, pero hipotecando su razón de ser.

Si unimos estos dos elementos, participación e investigación, tenemos cultura universitaria. La Universidad, es la asociación entre profesores y estudiantes que, compartiendo proyectos de investigación o inquietudes intelectuales, discuten en aras del mejor argumento y la evidencia más sólida. Por definición es una cultura participativa en torno al mecanismo más eficiente para la búsqueda permanente de la verdad, que es el diálogo crítico. Y define así, también, su aporte específico a la sociedad moderna: conocimiento, en todas sus formas.

¿Cuál es el soporte político que necesita la universidad para una reforma de su cultura?

Fundamentalmente, políticas para formar y retener profesores-investigadores, que publican en las revistas indexadas de prestigio. En sociedades precarias desde el punto de vista cultural como la nuestra, el talento científico unido a la vocación de enseñanza debe protegerse. Un primer paso son las becas Chile, pero es insuficiente y debe mejorar el mecanismo de asignación. Aquí el dilema es reclutar en los próximos 5 años unos 10.000 doctores para cubrir las necesidades de un sistema con más de 50 instituciones y, por otro lado, darles “condiciones institucionales” para que desarrollen su labor. En otras palabras, con profesores que investigan, la calidad cambiaría de inmediato. La experiencia indica que también cambiaría el entusiasmo de los estudiantes hacia las tareas académicas. Pero debe ser un número suficientemente grande de profesores.

Las condiciones para que estos profesores “pudieran trabajar”, se resumen básicamente, en un nuevo gobierno corporativo universitario, así como una nueva administración, que permitan el ejercicio de la libre opinión y la actividad creadora. Las características de un nuevo modelo son, a mi juicio, un sistema de jerarquías académicas genuinas (no basadas en las componendas entre amigos o grupos), una carrera ligada a desempeño, basada en contratos que lo permitan (no ligada a antigüedad o filiación religiosa o partidaria) y la separación o conexión transparente de las actividades académicas de investigación con actividades de administración, negocios y difusión. Un rol principal de este nuevo sistema debería ser el derrocamiento de la distinción artificial entre profesores de planta, de contrata y honorarios; que permiten una cultura de hostigamiento  administrativo y la reproducción de feudos mediante una simulación de democracia interna.

Indudablemente, existen otros caminos. Pero me temo que apuntan a cuestiones secundarias y nos desvían del objetivo principal.

8vo Congreso de Sociología 2014

La Escuela de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central de Chile en conjunto con la Red de Sociología de las Universidades Chilenas SOCIORED, han asumido la responsabilidad de organizar el 22, 23 y 24 de Octubre de 2014 en la ciudad de La Serena, el 8° Congreso Chileno de Sociología La Serena 2014 y Encuentro Pre – ALAS 2015.

Esta iniciativa se enmarca en el proceso de fortalecimiento de la formación disciplinar y el posicionamiento de la profesión en el debate de los importantes dilemas que enfrenta la sociedad chilena, así como en la discusión de las herramientas teóricas y metodológicas que la sociología debe emplear para contribuir a resolver dichas disyuntivas.

Si en el 6° Congreso Chileno de Sociología realizado en Valparaíso el 2011 se demostró la viabilidad de realizar estos encuentros y en el 7° Congreso efectuado en Pucón el año 2012 se ratificó la capacidad de organización, el año 2013 se consolidó la capacidad de gestión a nivel internacional de un importante grupo de los sociólogas y sociólogos chilenos, quienes articulados/as en una red de trabajo colaborativo (alianza de 15 universidades, 9 sedes universitarias del Congreso, 3 comités académicos, etc.) lograron organizar con gran éxito el XXIX Congreso Latinoamericano de Sociología, ALAS Chile 2013.

La participación activa y comprometida de un amplio número de académicos y profesionales sociólogos y sociólogas ha permitido acumular una experiencia importantísima que permite continuar impulsando encuentros de la comunidad sociológica como en octubre próximo en La Serena. Tenemos la convicción que la continuidad de estos esfuerzos colectivos contribuye decisivamente a las tareas de fortalecer la institucionalización de la sociología en Chile y responder de modo más sólido a los dilemas y desafíos que nuestra sociedad le plantea hoy.Para esta ocasión el evento contempla la realización de conferencias, paneles, grupos de trabajo y lanzamientos de libros entre las distintas actividades.